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Hibridación de redes: la clave para un IoT global y resiliente

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Hibridación de redes: la clave para un IoT global y resiliente Imagen: Kinéis
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La combinación de LPWAN, 5G y satélite se consolida como el estándar industrial para garantizar conectividad continua y eficiente en cualquier entorno.

El mercado del Internet de las Cosas ha alcanzado un hito significativo: la prioridad ya no es elegir una única tecnología de conectividad, sino combinar de manera óptima distintos modos de conexión para garantizar continuidad, resiliencia y eficiencia en cualquier entorno. Esta tendencia refleja una evolución que posiciona a las redes híbridas —terrestres, celulares de alto rendimiento y satelitales— como el nuevo estándar industrial.

Tres capas de conectividad y roles complementarios

Las redes LPWAN terrestres, como LoRaWAN, Sigfox, NB-IoT o LTE-M, ofrecen una conectividad económica, de largo alcance y bajo consumo energético. Son ideales para sensores masivamente desplegados y aplicaciones de monitoreo con bajo volumen de datos. Su principal limitación radica en su dependencia de la infraestructura local, que puede ser inexistente, incompleta o inestable en ciertas regiones.

Por su parte, la conectividad 5G aporta capacidades que generaciones anteriores no podían ofrecer: latencia ultrabaja, soporte para miles de dispositivos por celda y aplicaciones casi en tiempo real. Esta tecnología es especialmente adecuada para entornos industriales, logísticos y urbanos donde las comunicaciones críticas o de alto valor son esenciales. Sin embargo, su cobertura sigue siendo localizada y limitada geográficamente.

La conectividad satelital completa la triada como una capa no terrestre universal. Su función es garantizar continuidad de servicio en áreas remotas, con cobertura deficiente o sin infraestructura. A diferencia de las constelaciones de alto rendimiento orientadas al consumidor, las soluciones IoT satelitales de bajo consumo priorizan mensajes cortos, módulos compactos y eficiencia energética, adaptándose a aplicaciones profesionales y asegurando que los sensores IoT operen sin comprometer la fiabilidad.

Por qué la hibridación se vuelve esencial

Las industrias exigen ahora conectividad ininterrumpida. La hibridación responde a esta necesidad al permitir que los dispositivos utilicen redes LPWAN o 5G cuando están disponibles y cambien automáticamente a satélite cuando no lo están. Este enfoque asegura que los datos continúen fluyendo sin importar el entorno, generando un valor tangible para los operadores.

Además, la resiliencia es otro beneficio decisivo. Confiar en una sola red introduce un punto único de vulnerabilidad: fallos locales, interrupciones de infraestructura o congestión pueden afectar toda la cadena operativa. Las arquitecturas híbridas eliminan este riesgo al multiplicar las vías de conectividad: si una falla, otra se activa automáticamente.

Contrario a lo que muchos podrían pensar, la hibridación también optimiza costos. Cada tipo de uso se dirige a la capa de conectividad más adecuada: datos ligeros sobre LPWAN, comunicaciones críticas o intensivas sobre 5G, y satélite para garantizar cobertura allí donde no existe infraestructura terrestre. Así, la arquitectura de red se convierte en una herramienta de eficiencia tanto operativa como económica.

Beneficios concretos en múltiples sectores

En agricultura y monitoreo ambiental, sensores de suelo, estaciones meteorológicas, sistemas de riego o dispositivos de seguimiento de ganado deben funcionar incluso en ausencia total de infraestructura. Las redes LPWAN terrestres cubren áreas accesibles, mientras que la conectividad satelital asegura continuidad en lugares más remotos, vital para la toma de decisiones.

En sectores industriales, energéticos y de utilities, la conectividad garantiza seguridad y continuidad operativa. En tuberías, minas, plantas aisladas o campos petroleros, las necesidades varían entre sensores. La hibridación permite una orquestación inteligente: LPWAN para monitoreo masivo, 5G para comunicaciones críticas en el sitio y satélite para supervisión global.

En logística internacional, la transmisión continua es indispensable. Contenedores, remolques, vagones y flotas marítimas atraviesan frecuentemente zonas sin cobertura terrestre. La conectividad satelital actúa como el vínculo crítico, asegurando seguimiento de extremo a extremo sin interrupciones.

Impulsores de la hibridación

Las constelaciones de satélites LEO de nueva generación dedicadas al IoT han transformado el mercado: módulos más fáciles de integrar, menor consumo energético, costes más accesibles y menor latencia hacen que la hibridación sea viable y escalable. Al mismo tiempo, el edge computing y la inteligencia artificial integrada permiten que los sensores preprocesen datos, tomen decisiones locales y optimicen las transmisiones.

La combinación de estas tecnologías con arquitecturas de red híbridas alcanza niveles sin precedentes de eficiencia energética y operativa.

Un nuevo estándar para el IoT

La combinación de redes terrestres y no terrestres —LPWAN, 5G y satélite— ha dejado de ser experimental para convertirse en la arquitectura capaz de cumplir la promesa del IoT global e industrial. Brinda a las empresas continuidad de servicio, mayor resiliencia, control de costos y rendimiento optimizado.

Para Kinéis, esta evolución confirma el papel esencial de la conectividad satelital como capa universal, complementaria a las redes terrestres e indispensable en el IoT moderno. (Kinéis)


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