El proyecto combina monitorización física, electroquímica e inteligencia artificial para optimizar el mantenimiento de puentes, refinerías y torres de comunicación, con un potencial ahorro de hasta el 30 % en costes.
El proyecto MACIC (Monitorización Avanzada de Corrosión para Infraestructuras Críticas) se plantea como una respuesta tecnológica a uno de los principales retos que afrontan sectores como el energético, el transporte o la construcción: anticipar y gestionar de forma eficiente la corrosión atmosférica en infraestructuras metálicas críticas. La iniciativa contempla el desarrollo y validación de un sensor multimodal capaz de combinar tecnologías avanzadas de monitorización física y electroquímica con modelos predictivos basados en inteligencia artificial, con el objetivo de optimizar el mantenimiento preventivo de activos como puentes, refinerías o torres de comunicación.
La corrosión representa un problema de gran impacto económico y operativo. En el ámbito de la Unión Europea, se estima que genera un coste anual de alrededor de 300.000 millones de euros, equivalente al 3,4 % del PIB. En el caso de España, esa proporción se traduce en aproximadamente 44.000 millones de euros en 2023. Frente a este escenario, MACIC propone una solución integral que permita no solo detectar el avance de la corrosión, sino anticipar su evolución y facilitar una gestión más eficiente de los recursos destinados al mantenimiento.
El proyecto está liderado y coordinado por Chatu Tech–Witeklab, en colaboración con el centro tecnológico asturiano IDONIAL y el Centro Tecnológico CTC. El consorcio trabajará de forma conjunta durante los próximos 36 meses y cuenta con un presupuesto total de 380.420 euros, financiados a través de la Convocatoria de Proyectos en colaboración público-privada 2024.
Entre los principales desarrollos previstos destaca la creación de un sensor multimodal de monitorización, diseñado para ofrecer una evaluación precisa y continua del estado del material en tiempo real. Su arquitectura modular permitirá personalizar la configuración del sensor en función de las condiciones específicas de cada entorno, lo que facilita su adaptación a distintos tipos de infraestructuras y escenarios de uso, así como su integración en sistemas de monitorización ya existentes.
La capacidad de capturar y analizar datos en tiempo real permitirá detectar de forma temprana posibles fallos estructurales, optimizar las estrategias de mantenimiento y reducir intervenciones innecesarias. A esta capa de monitorización se sumará la implementación de modelos avanzados de inteligencia artificial, encargados de procesar los datos obtenidos para predecir con mayor precisión el progreso de la corrosión. Estos modelos facilitarán la toma de decisiones proactivas y contribuirán a mejorar de manera significativa la eficiencia operativa y la seguridad de las infraestructuras monitorizadas.
El proyecto MACIC se estructura en seis paquetes de trabajo. Dentro de esta organización, Chatu Tech–Witeklab asumirá el liderazgo de los dos paquetes centrados en el estudio de los medios corrosivos y en el diseño y fabricación del sensor, etapas clave para llevar a cabo posteriormente las validaciones de campo en entornos reales.
Más allá de su impacto técnico, la iniciativa apunta también a beneficios económicos y medioambientales. La aplicación de modelos de gestión avanzados como los propuestos en MACIC podría reducir los costes asociados a la corrosión entre un 25 % y un 30 %, al tiempo que contribuiría al impulso de la economía circular mediante la optimización del uso y reciclaje de materiales metálicos. A ello se suma una mejora sustancial en la seguridad, la fiabilidad y la vida útil de infraestructuras consideradas críticas para el funcionamiento de la economía y los servicios esenciales.
(Witeklab)

